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Cerrajería 24h Santa Coloma de Gramenet Cerrajero 24h
Urgencias 24h · Todos los días del año

Cerrajero en Santa Coloma de Gramenet
que abre rápido y con las cosas claras

Aperturas sin rotura, cambio de cerraduras y seguridad para pisos, comunidades y locales en Santa Coloma de Gramenet, Badalona, Sant Adrià de Besòs y el resto del Besòs. Con una condición que no negociamos: antes de abrir una puerta comprobamos que es la tuya.

En Cerrajería 24h Santa Coloma de Gramenet nos dedicamos a resolver cualquier incidencia relacionada con cerraduras y accesos en el menor tiempo posible. Trabajamos tanto en aperturas de emergencia (puertas cerradas de golpe, llaves rotas o perdidas, bombines forzados) como en instalaciones planificadas: sustitución de cerraduras de seguridad, blindaje de puertas, cierres antibumping y antiganzúa, cajas fuertes y persianas metálicas. Damos servicio a particulares, comunidades de vecinos, locales comerciales y oficinas en todo el municipio y los barrios colindantes. Nuestro equipo se desplaza con vehículo propio y herramienta especializada para no dañar la puerta siempre que sea posible. Antes de cualquier intervención facilitamos un presupuesto claro, sin cargos ocultos por desplazamiento o nocturnidad. Llámanos cuando lo necesites: respondemos en cualquier franja horaria.

  • Presupuesto cerrado antes de salir
  • Apertura sin rotura
  • Factura y garantía por escrito
Comprobamos quién eresEs lo que protege tu casa
Menos de 1hUnidades móviles por el Besòs
Precio antes de salirHorquilla cerrada por teléfono
Siempre con facturaCon NIF y garantía escrita
Servicios

Cerrajería urgente y no urgente en Santa Coloma y el eje del Besòs

Veinte años de avisos en una ciudad de bloques altos, pisos pequeños y comunidades muy pobladas, donde una puerta de entrada rara vez está sola: hay portal, trastero, garaje y a veces cuarto de contadores por medio. Esto es lo que más nos piden, ordenado por volumen real de llamadas.

Servicio estrella

Apertura de puertas 24 horas

Aperturas urgentes sin rotura en pisos, portales y locales. Antes de tocar la cerradura te pedimos identificarte y algo que te vincule con esa vivienda. No es burocracia: es exactamente lo que impide que alguien use a un cerrajero para entrar en tu casa.

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Cambio de cerraduras

Sustitución en viviendas, pisos de alquiler y locales. Cuando el motivo es una separación, una herencia o un conflicto entre vecinos, lo primero que preguntamos es quién consta como titular. Si la respuesta no está clara, no es un trabajo de cerrajero.

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Cambio de bombín antibumping

Cilindros antibumping, antisnap y antitaladro certificados EN1303, colocados en media hora sin tocar la puerta. Entregamos el juego completo de llaves y anotamos la referencia de la tarjeta de propiedad en la propia factura.

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Puertas blindadas y acorazadas

Ajuste, reparación y sustitución. En pisos pequeños con rellanos estrechos, meter una acorazada nueva no siempre es viable por hueco y por peso: lo medimos antes de presupuestar y, si no cabe, lo decimos en la primera visita.

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Cerraduras de seguridad

Cilindros EN1303 de grado alto con tarjeta de propiedad, de modo que nadie pueda hacer copias sin ella. Es la forma más barata de saber cuántas llaves de tu casa existen, que es una pregunta que casi nadie sabe responder.

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Apertura de cajas fuertes

Cajas de vivienda y de oficina por olvido de combinación, pérdida de llave o fallo del teclado. Aquí la comprobación es todavía más estricta: quien pide la apertura tiene que acreditar que la caja y el contenido son suyos, y todo queda por escrito.

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Persianas y cierres metálicos

Cierres de ballesta y persianas enrollables de comercio, muy presentes en los bajos del Fondo y de la avenida Generalitat. Buena parte de los bloqueos se resuelven limpiando guías y ajustando muelles, sin sustituir el cierre entero.

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Motorización de puertas

Motores Came, Nice, BFT y Sommer para garajes de comunidad. En calles con pendiente, como buena parte de Singuerlín o Can Franquesa, la rampa castiga los finales de carrera: revisamos cuadro y fotocélulas antes de proponer cambiar nada.

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Amaestramiento de bombines

Llave maestra para comunidades, oficinas y pisos compartidos. En bloques donde conviven portal, ascensor, trastero y garaje, reduce a una sola llave lo que hoy es un manojo, y permite anular una copia perdida sin cambiarlo todo.

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Cerraduras electrónicas

Apertura por app, PIN, tarjeta o huella, con registro de quién entra y a qué hora. En comunidades y locales esa trazabilidad resuelve más discusiones que cualquier cerradura mecánica. Para una vivienda habitual, muchas veces no compensa y te lo diremos.

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Por qué elegirnos

Lo que no se ve en la web pero se nota en casa

01

Comprobamos antes de abrir

Es la parte del oficio de la que menos se habla y la que más te protege. Un cerrajero que abre lo que sea a quien sea es la herramienta más fácil que existe para entrar en casa ajena. Aquí no.

02

Te decimos el precio por teléfono

Horquilla cerrada según tipo de puerta, cerradura y horario, antes de coger la furgoneta. Si al llegar el trabajo resulta ser otro, se te dice antes de sacar la herramienta. Nunca al terminar.

03

Apertura sin rotura de verdad

Ganzúas profesionales, extractores de llave partida y endoscopio. La mayoría de las aperturas se resuelven sin sustituir el cilindro, y cuando no se puede se explica el motivo con la puerta delante.

04

Sabemos cuándo no es asunto nuestro

Hay avisos que no resuelve un cerrajero: un lanzamiento judicial, una vivienda con la titularidad en disputa o el piso de un familiar que no ha dado su permiso. Lo decimos por teléfono y no cobramos desplazamiento.

05

Factura con NIF, siempre

Factura con nuestros datos fiscales, el material instalado y la garantía por escrito. Sin papel no hay reclamación posible, ni ante nosotros ni ante un seguro.

06

Contesta un cerrajero, no una centralita

El teléfono lo cogemos nosotros. Si creemos que no te hace falta cambiar la cerradura, te lo diremos aunque nos deje sin trabajo ese día.

Lo que conviene saber

Qué puede y qué no puede hacer un cerrajero, y qué te van a pedir para abrirte la puerta

Casi nadie piensa en esto hasta que está en el rellano a las dos de la mañana. Un cerrajero es la única persona que puede abrir cualquier puerta de esta ciudad en cuestión de minutos, y eso convierte al oficio en algo que hay que ejercer con reglas. Las reglas no son un invento nuestro ni un capricho: son lo único que separa un servicio de urgencias de un método cómodo para entrar en casa ajena. Esta página explica cuáles son, por qué existen y qué se hace cuando la situación no encaja en el manual, que es más a menudo de lo que parece.

Por qué te piden identificarte antes de abrir

Piénsalo un momento desde el otro lado. Si un cerrajero abriera cualquier puerta a cualquiera que llame y pague, entrar en tu casa costaría exactamente lo que cuesta una apertura y una llamada de teléfono. Ni ganzúas, ni palanca, ni ruido: alguien esperando en tu rellano con cara de fastidio y una historia creíble. Es el escenario que la comprobación previa impide, y por eso existe.

Lo que se pide habitualmente son dos cosas distintas. La primera, quién eres: DNI, NIE o pasaporte, un documento con foto. La segunda, y es la importante, qué te vincula a esa puerta concreta. Un documento de identidad demuestra tu nombre, no que vivas ahí. Para lo segundo suele valer un contrato de alquiler, una escritura, una factura de suministro a tu nombre con esa dirección, un certificado de empadronamiento o incluso el recibo de la comunidad. En la práctica, en un piso de un bloque de Santa Coloma, muchas veces lo que resuelve la duda es un vecino de toda la vida que sale al rellano y confirma que vives ahí. No es menos válido: es información de primera mano.

Hay un detalle que se agradece cuando se entiende: eso no se comprueba para proteger al cerrajero. Se comprueba para proteger al que duerme detrás de la puerta. El día que a ti te interese que nadie pueda abrir tu casa contando una historia bonita, esa costumbre incómoda de las dos de la mañana será justamente lo que te esté cubriendo.

Y una cosa más, que a veces sorprende: en un aviso de urgencia lo normal es anotar los datos y dejar constancia en la factura, con la dirección de la intervención y el documento con el que se identificó quien la solicitó. Si algo se torciera después, ese papel es el rastro que demuestra qué se hizo, cuándo y a petición de quién.

Estoy en la calle y el DNI está dentro de casa

Esta es la situación real, no la del manual. Sales a tirar la basura, cierras de golpe, y todo lo que acredita quién eres está a un metro y medio de ti, al otro lado de una puerta cerrada. Si además es fin de semana o de madrugada, la sensación de estar atrapado en un bucle es completa.

No lo es. Se resuelve casi siempre, y se resuelve con sentido común:

  • La documentación se enseña al entrar. Es lo más habitual y lo más lógico: se abre la puerta, entras, coges el DNI y una factura o el contrato, y se comprueba ahí mismo, con el técnico delante. Nadie te va a dejar en la calle por no llevar encima lo que evidentemente está dentro.
  • Un vecino que te reconozca. En bloques con vecindario estable —y en esta ciudad los hay a docenas— basta con que alguien de la escalera confirme que ese es tu piso. En comunidades con portero o con presidente localizable, todavía más fácil.
  • El móvil también dice cosas. Una foto del DNI, una factura de la luz en el correo, la app del banco con tu domicilio o el propio recibo de la comunidad ayudan a cuadrar el nombre con la dirección mientras llegamos.
  • La llave del portal. No prueba nada por sí sola, pero encaja con el resto: quien tiene la llave del portal, la del buzón y sabe qué hay detrás de la puerta suele ser quien vive allí.

Lo que se busca es un conjunto coherente, no un trámite de ventanilla. Un profesional con oficio distingue enseguida a alguien que se ha quedado fuera de su propia casa de alguien que está improvisando, y si algo no cuadra —titubeos con el nombre de los vecinos, desconocimiento de cómo es la vivienda por dentro, nerviosismo desproporcionado— lo normal es parar y proponer que se avise a la policía, que puede acompañar la comprobación sin que eso sea un problema para nadie que esté en su derecho.

Por eso preguntamos también por teléfono. Contar antes lo que se va a pedir evita la escena desagradable de plantearlo por primera vez con la herramienta ya fuera.

Los avisos que un cerrajero no debe aceptar

Este es el apartado que ninguna web del gremio suele escribir, porque son trabajos que se rechazan y por tanto dinero que no se factura. Aun así, conviene que lo sepas antes de llamar, entre otras cosas para que no pierdas la tarde.

Un desahucio o un lanzamiento. Cuando hay una resolución judicial de por medio, el acceso a la vivienda lo dirige una comisión judicial y se hace en la fecha y la forma que marque el juzgado, con la asistencia técnica que ese procedimiento requiera. Un particular no puede contratar por su cuenta a un cerrajero para adelantar ese día. Si tienes un problema de este tipo, lo que necesitas es tu abogado o tu procurador, no una furgoneta.

La vivienda de un familiar sin su consentimiento. Es un aviso frecuente y casi siempre bienintencionado: un padre mayor que no contesta, un hermano con el que hay mal ambiente, un piso que "también es de la familia". La preocupación por alguien que no responde tiene salida —está en el apartado siguiente—, pero abrir la casa de otra persona porque uno cree tener motivos, no. Si el motivo es un conflicto y no una emergencia, la puerta no se toca.

Una vivienda en disputa entre las partes. Separaciones, herencias entre hermanos, socios enfadados, alquileres con la relación rota. Aquí es donde más presión recibe un cerrajero, y donde más claro tiene que tenerlo: mientras la titularidad o el derecho de uso estén discutidos, cambiar una cerradura no resuelve nada, agrava el conflicto y coloca al que lo pidió en peor posición de la que estaba. Lo mismo vale para un propietario que quiere cambiar el bombín de un piso alquilado con el inquilino dentro y sus cosas dentro.

No damos asesoramiento jurídico: no es nuestro oficio y desconfía de quien lo haga desde una furgoneta. La fórmula honesta es otra y es siempre la misma: esto no lo resuelve un cerrajero, lo resuelve un juzgado, la policía o un abogado. Decírtelo por teléfono, en dos minutos y sin cobrarte un desplazamiento, es parte del trabajo.

La excepción: cuando hay alguien dentro

Todo lo anterior tiene un límite, y es un límite claro. Si hay una persona dentro que puede estar en peligro, la prioridad deja de ser la documentación y pasa a ser la puerta. Se abre, y se abre rápido.

Los casos son reconocibles: un mayor que vive solo, no contesta al teléfono ni al timbre y los vecinos llevan un día sin verlo; un niño que se ha quedado encerrado dentro del piso o dentro del coche; humo, olor a quemado o a gas; agua saliendo por debajo de la puerta hacia el rellano; alguien que avisa desde dentro y no puede levantarse. En un municipio de bloques altos y pisos contiguos, además, lo que pasa en una vivienda alcanza a las de al lado en muy poco tiempo.

El procedimiento en estos casos es exactamente el contrario al de una apertura normal, y ese contraste es lo que distingue a un profesional de alguien que abre por dinero: lo primero es llamar al 112. Bomberos, policía o servicios sanitarios, según lo que haya. Muchas veces son ellos quienes movilizan al cerrajero, y muchas otras llegamos a la vez. Se abre con los servicios de emergencia avisados o presentes, se deja constancia de quién estaba allí y todo queda reflejado por escrito.

Dicho de otro modo: en una urgencia real nadie va a pedirte una escritura. Pero tampoco vas a encontrar a un profesional que abra una vivienda ajena por una emergencia sin que haya, de un modo u otro, una autoridad al corriente. Cuando alguien te ofrece hacerlo por su cuenta y sin avisar a nadie, no te está haciendo un favor: te está enseñando cómo trabaja el resto del tiempo.

Las puertas de Santa Coloma, y lo que cuesta cada cosa

La ciudad tiene una forma muy reconocible de vivienda: bloques de varias alturas, escaleras con muchos vecinos por rellano, pisos de superficie contenida y un comercio de calle intenso en el Fondo, en Santa Rosa y en los bajos del Centre. Buena parte del parque viene del crecimiento rápido de los años sesenta y setenta, y la parte alta —Singuerlín, Can Franquesa, Les Oliveres— sube por la falda de la sierra de Marina, con calles en pendiente que castigan las rampas de garaje y los motores.

Eso se traduce en tres trabajos que se repiten. El primero, puertas de entrada de piso relativamente ligeras con bombines antiguos de perfil abierto, donde el cambio de cilindro por uno certificado mejora muchísimo la seguridad por poco dinero y sin tocar la hoja. El segundo, accesos compartidos: portal, trastero, garaje y cuarto de contadores con cuatro llaves distintas, que es el caso de libro para un amaestramiento. El tercero, cierres metálicos de local, donde el problema casi nunca es la cerradura sino la guía o el muelle.

Estos son los rangos con los que trabajamos. Son orientativos y no vinculantes: el precio final depende del tipo de puerta, del estado real del mecanismo y del horario.

  • Apertura de puerta convencional: desde 70 € en horario diurno; hasta unos 180 € en nocturno o festivo, según distancia.
  • Apertura de puerta blindada o acorazada: entre 120 € y 280 €, según cerradura y si hay que sustituir el cilindro.
  • Cambio de bombín estándar: desde 90 €, cilindro incluido.
  • Bombín antibumping de alta seguridad: entre 140 € y 260 € según marca (Tesa, Mul-T-Lock, Cisa, Fac, Fichet, Lince).
  • Cerradura nueva en puerta blindada: desde 250 €.
  • Cerrojo de seguridad adicional o mirilla digital: desde 110 €, muy pedido en bajos y entresuelos.
  • Ajuste o reparación de cierre metálico de local: desde 90 € cuando basta con guías, muelle y engrase.
  • Apertura de caja fuerte: desde 180 €, con acreditación de propiedad.
  • Motorización de puerta de garaje: desde 450 €, mando incluido.

Puedes verlos ampliados en nuestra tarifa orientativa. Y una advertencia sobre el momento en que te dan el precio: quien se niega a darte una horquilla por teléfono está eligiendo dártela cuando ya no puedes comparar, contigo en el rellano y dos horas de espera encima. Con saber el tipo de puerta, la marca del bombín si se conoce y si la llave giró completa o a medias, hay de sobra para dar un rango honesto en la misma llamada.

Factura, NIF y por qué el papel te interesa a ti

Un cerrajero que no factura es, casi siempre, el mismo que no comprueba nada. No son dos defectos distintos: son el mismo. Quien no quiere dejar rastro de lo que cobra tampoco quiere dejar rastro de qué puerta abrió, para quién y con qué comprobación.

Una factura correcta de una intervención de cerrajería debería reflejar, como mínimo, los datos fiscales completos de quien hace el trabajo —nombre o razón social y NIF, no solo un nombre comercial y un móvil—, tus datos, la fecha y la hora, la dirección donde se ha intervenido, la descripción de lo que se ha hecho, el material instalado con marca y modelo, el desglose entre mano de obra, materiales y suplemento de nocturnidad o festivo si lo hubiera, y el impuesto aplicado. Si hay cambio de cerradura o de cilindro, debe constar el juego de llaves entregado, y cuando el cilindro lleva tarjeta de propiedad para copias, su referencia.

Todo eso te sirve para cosas muy concretas. Para reclamar una garantía tres meses después, cuando la cerradura empieza a costar y ya nadie se acuerda de la conversación. Para justificar el gasto ante el seguro del hogar, que en muchas pólizas cubre la apertura o la sustitución tras un robo y que no acepta un papel sin identificar. Para deducirlo si eres un local o un autónomo. Y para poder demostrar, si alguna vez hiciera falta, que esa puerta se abrió a petición tuya y no de otro.

Junto a la factura debe ir la garantía por escrito del trabajo y del material, que se suma a la del fabricante del cilindro o del motor. Una garantía dicha de palabra en un rellano no existe. Y si alguien te propone rebajar la factura pagando en efectivo sin papel, ten claro lo que estás comprando: un descuento hoy a cambio de quedarte sin ninguna posibilidad de reclamar mañana.

Cómo suena, al teléfono, el cerrajero que no te conviene

Cinco minutos de conversación dicen bastante más que diez webs. Estas son las señales que nosotros mismos buscaríamos si tuviéramos que llamar a un compañero desconocido en otra ciudad.

Mala señal: que no te pregunten nada sobre ti. Es la más contraintuitiva de todas, porque en el momento se vive como una comodidad —qué bien, no me piden papeles—. Pero un cerrajero al que le da igual quién eres es un cerrajero al que le dará igual quién sea el que un día pregunte por tu puerta. La comprobación no es un obstáculo del servicio: es el servicio.

Mala señal: no soltar una cifra. "Depende, hay que verlo" sin ninguna horquilla detrás no es prudencia técnica, es estrategia comercial. Un rango se puede dar siempre.

Mala señal: dar por hecho que hay que romper. Si antes de ver la puerta ya te anuncian que habrá que sustituir el bombín, te están vendiendo material por teléfono.

Mala señal: no saber decirte quién viene ni con qué NIF se factura. Muchos números que aparecen como locales son centralitas que revenden el aviso al primero que lo coja; a partir de ahí, ni el tiempo de llegada ni el precio los controla nadie.

Buena señal, en cambio: que te expliquen por adelantado qué te van a pedir al llegar, que te digan cuánto tardan de verdad —y no "cinco minutos" desde el otro lado del área metropolitana—, y que sepan decirte que no. Un profesional que en algún caso te contesta "esto no lo puedo hacer yo, esto es del juzgado" es exactamente el mismo que, cuando sí puede hacerlo, hará lo que ha dicho por lo que ha dicho.

Si algo de esto no encaja, cuelga y llama a otro. Estás a tiempo, y hay bastante gente seria en este oficio.

Preguntas frecuentes

Lo que más nos preguntáis antes de llamar

¿Por qué me pedís el DNI para abrirme mi propia casa?
Porque un cerrajero que abre puertas sin comprobar nada es la forma más sencilla que existe de entrar en casa ajena. Lo habitual es pedir un documento con foto y algo que te vincule con esa vivienda: contrato de alquiler, escritura, una factura de suministro con esa dirección, el certificado de empadronamiento o incluso un vecino que confirme que vives ahí. Se anota en la factura y queda constancia de la intervención. Es incómodo un minuto y te protege siempre.
Me he quedado fuera y el DNI está dentro, ¿no me vais a abrir?
Claro que sí, es la situación más frecuente de todas. Lo normal es abrir la puerta y comprobar la documentación al entrar, con el técnico delante. También sirve un vecino que te reconozca, la llave del portal, o una factura o el domicilio que aparezca en tu móvil. Se busca un conjunto coherente, no un trámite de ventanilla. Te contamos por teléfono qué se te va a pedir para que no haya sorpresas en el rellano.
¿Podéis cambiar la cerradura del piso donde vivo con mi pareja tras una separación?
Depende de que la titularidad o el derecho de uso estén claros, y en una separación reciente casi nunca lo están. Mientras haya conflicto entre las partes, cambiar una cerradura no resuelve nada y suele empeorar la situación de quien lo pide. Eso no lo arregla un cerrajero: lo arregla un abogado o un juzgado. Te lo decimos por teléfono y no te cobramos ningún desplazamiento.
Mi padre mayor no contesta al teléfono ni al timbre, ¿qué hago?
Llama al 112 y después a nosotros. Cuando hay una persona que puede estar en peligro dentro, la puerta se abre y se abre rápido, pero con los servicios de emergencia avisados o presentes: bomberos, policía o sanitarios según el caso. Muchas veces son ellos quienes nos movilizan y otras llegamos a la vez. La apertura queda documentada con quién estaba allí. Lo que no vamos a hacer es abrir la vivienda de otra persona sin que nadie esté al corriente.
¿Un cerrajero puede intervenir en un desahucio?
No a petición de un particular. Cuando hay una resolución judicial, el acceso lo dirige una comisión judicial en la fecha y la forma que marque el juzgado. Nadie puede contratar por su cuenta una apertura para adelantar ese trámite. Si tienes un asunto así, lo que necesitas es tu abogado o tu procurador. Preferimos decírtelo en la primera llamada antes que hacerte perder la mañana.
¿Cuánto cuesta una apertura urgente en Santa Coloma de Gramenet?
Una apertura convencional sin rotura suele estar entre 70 € y 180 € según el tipo de cerradura, el horario y la distancia; en blindada o acorazada, entre 120 € y 280 €. Damos siempre la horquilla cerrada por teléfono antes de salir. Son precios orientativos y no vinculantes: si al llegar el trabajo resulta ser otro, se te dice antes de empezar, nunca al terminar.
¿Qué tiene que poner la factura?
Nombre o razón social y NIF de quien hace el trabajo, tus datos, fecha y hora, dirección de la intervención, descripción de lo realizado, material instalado con marca y modelo, desglose de mano de obra, materiales y suplemento nocturno o festivo si lo hubiera, e impuesto aplicado. Si se cambia cerradura o cilindro, el juego de llaves entregado y la referencia de la tarjeta de propiedad. Junto a la factura va la garantía por escrito del trabajo y del material.
¿En cuánto tiempo llegáis?
Tenemos unidades móviles por Santa Coloma y el entorno del Besòs, lo que nos permite llegar en menos de una hora a la gran mayoría de los avisos, y en el Centre o el Fondo la media suele ser bastante menor. En horas punta o con cortes de tráfico puede alargarse; en ese caso te lo decimos por teléfono en vez de dejarte esperando.
¿Abrís sin romper la cerradura?
En la gran mayoría de los casos sí. Trabajamos con ganzúas profesionales, extractores de llave partida y cámara endoscópica. Solo cuando hay rotura interna del bombín, vandalismo o un mecanismo muy deteriorado hay que sustituir el cilindro, y siempre se explica antes de empezar, con la puerta delante.
Soy propietario y cambia el inquilino, ¿cerradura entera o solo bombín?
Casi siempre basta con cambiar el bombín: media hora de trabajo, sin tocar la puerta, y resuelve el problema real, que es no saber cuántas copias se hicieron durante el contrato. Entrega el juego nuevo dejando constancia de la referencia, porque evita discusiones cuando hay fianza de por medio. Eso sí, con el inquilino aún dentro y sus pertenencias en la vivienda, no se cambia nada.
¿Qué es un bombín antibumping y por qué insistís tanto?
El bumping abre un cilindro convencional en segundos con una llave percutida y sin apenas dejar rastro. La norma EN1303 clasifica los cilindros y a partir del grado 6 se exige resistencia a bumping, ganzuado, taladrado y extracción. Solo instalamos ese grado o superior. La diferencia de precio frente a un bombín básico es pequeña comparada con lo que resuelve, sobre todo en bajos, entresuelos y locales de calle.
¿Trabajáis de madrugada y en festivos?
Sí, urgencias 24 horas los 365 días, incluidos festivos nacionales, autonómicos y locales. El servicio nocturno y festivo lleva un suplemento que se comunica en el presupuesto inicial, antes de salir, y que aparece desglosado en la factura.
¿Te has quedado fuera?

Te contamos qué te vamos a pedir antes de ir

641 16 17 71 · Al otro lado del teléfono hay un cerrajero de Santa Coloma, no una centralita que revende el aviso. Cuéntanos qué puerta es y qué ha pasado y te damos la horquilla y las condiciones en la misma llamada. Y si tu caso es de los que no resuelve un cerrajero, te lo diremos ahí mismo, sin cobrarte el viaje.

Cómo trabajamos una urgencia

  • Nos cuentas qué ha pasado. Tipo de puerta, marca del bombín si la sabes, y si la llave giró completa o se quedó a medias.
  • Te decimos precio y condiciones. Horquilla con el suplemento de nocturno o festivo incluido, y qué documentación te pediremos al llegar.
  • Salimos hacia allí. Menos de una hora en la mayoría de los avisos de Santa Coloma y el entorno del Besòs.
  • Comprobamos y abrimos. Si el DNI está dentro, se enseña al entrar. Si algo no cuadra, se para y se avisa a la policía.
  • Se cobra lo hablado. Factura con NIF, material detallado y garantía por escrito del trabajo y del cilindro.
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Unidades móviles operativas desde la ciudad. Si tu barrio o tu municipio no aparece, llama igualmente: el área es compacta y casi siempre llegamos rápido.

Trabajamos en todos los barrios de Santa Coloma de Gramenet —Centre, Fondo, Santa Rosa, Singuerlín, Riu Nord, Riu Sud, Raval, Safaretjos, Can Franquesa y Les Oliveres— y en los municipios vecinos: Badalona, Sant Adrià de Besòs, Barcelona y Montcada i Reixac.

¿Dudas sobre cobertura? Llámanos al 641 16 17 71.

Última actualización: septiembre de 2026

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